En la novela Crónica de una muerta anunciada, la muerte de Santiago Nasar es un acontecimiento muy confuso y con mucha información distorsionada. Los eventos confluyen para que Santiago muera. Es una seña del destino.

Muchas personas en la novela y los lectores de la novela creen que Santiago nunca tenía relaciones sexuales con Ángela Vicario. Sin embargo, Ángela dice el nombre de Santiago cuando sus hermanos le preguntan quién es el hombre. Ángela nunca revela el nombre del hombre quien le devolvió o sus motivos para decir el nombre de Santiago, pero esta noche ella está demasiado asustada. “Lo encontró a primera vista entre los tantos y tantos nombres confundibles… y lo dejó clavado en la pared con su dardo certero, como a una mariposa sin albedrío cuya sentencia estaba escrita desde siempre” (p. 46). Éste muestra que Ángelo encuentra el nombre de Santiago al azar, pero este nombre es predestinado por la boca de Ángela. Después en la tienda de Clotilde Armenta, los gemelos le preguntan a Luis Enrique dónde está Santiago. Luis, quien está borracho y muy confundido, responde que Santiago ya está muerte. Él no recuerde que dice esto, pero este momento indica una fuerza que provoca a Luis para decir el destino de Santiago. El día de la muerte, muchos eventos muestran que hay un aire de misterio en las cosas del día. Ya que Santiago está en su ropa formal para recibir el obispo, él usa la puerta de atrás. Es esta puerta fatal donde los gemelos esperan para matar a Santiago. Cuando Santiago sale de la casa en la mañana, sale sin ver una carta que advertir que los gemelos están esperando para matarlo. Como Santiago está distraído con Divina Flor cuando sale por la puerta, esta situación muestra las cosas que ocurren para que Santiago no sepa de su destino. La madre del narrador, Luisa Santiaga, siempre sabe de las cosas del pueblo, sin dejar de casa. En este caso, ella no sabe nada del plan de los gemelos Vicario. Durante este tiempo, cuando casi todas las personas del pueblo saben de las intenciones de los gemelos, la hermana del narrador Margot ya no sabe que Santiago va a morir. Margot quiere que Santiago desayune consigo como siempre, pero Santiago lleva su ropa formal para el llegado del obispo. Todavía, esta mañana Margot insiste en que Santiago vaya, “Era una insistencia rara—me dijo Cristo Bedoya” (p. 19), y esta acción es un caso destacado. Margot insiste sin saber de los gemelos esperando por Santiago, pero Santiago todavía va a su casa para cambiar ropa.

Después de la muerte, unas evidencias minimizan la tragedia la muerta. La autopsia de Santiago confirma que Santiago tiene una hipertrofia del hígado que atribuya a una hepatitis mal cura. “De todos modos le quedaban muy pocos años de vida” (p. 74) y por esto, la muerta de Santiago no es tan terrible que si él viviría para muchos años más. Cuando los gemelos dejan de la cárcel, ellos vivan de normal. Pablo Vicario se casa con Prudencia Cotes y trabaja de un orfebre. Pedro Vicario va al servicio militar y un día muere en territorio guerrilla. No tienen vivas muy considerables, pero viven como si nunca mataran a nadie. Si la muerte es un mal evento, las consecuencias no serían tan sosas. Esta evidencia indica que el destino requiere la muerte de Santiago y nada más.

Aunque todos los eventos son misteriosos, contribuyen a la conclusión que la muerte de Santiago es una demanda del destino. El destino crea situaciones que forcea los gemelos maten a Santiago Nasar.